La primera vez que me explicaron qué era el método Pilates allá por el 2003, he de reconocer que no entendí claramente en qué consistía. Había ido a una entrevista donde me ofrecían trabajar impartiendo sesiones, recibiendo previamente una formación. Acababa de terminar como quien dice la carrera y, aunque he de reconocer que ver aquellos aparatos tan extraños me impactó, también llamó mi atención.

Han pasado muchos años desde entonces y he de decir que aceptar aquel trabajo fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

Aprender más que un método

En mi caso, viniendo del mundo de la fisioterapia, encontré el complemento perfecto para ayudar a las personas a recuperarse de sus lesiones. Enseguida me di cuenta de que lo que aportaba la contrología, iba mucho más allá de aprender un puñado de ejercicios. Fui consciente de que los ejercicios eran solamente una vía para entender y con ello ser capaz de educar al cuerpo en movimiento. Y esta es precisamente la clave que lo convierte en éxito, porque a diferencia de otras disciplinas o técnicas, este método se aprende para integrarse en la vida de las personas, aplicando sus principios al movimiento en su día a día.

Método universal, para practicarlo y para enseñarlo.

El hecho de que la contrología ayude a recuperar lesiones, no significa que pertenezca al mundo de la fisioterapia o la medicina. Así como cualquier persona puede practicarlo, cualquier persona puede enseñarlo. Simplemente hay que recibir la formación correcta de la mano de profesores que conozcan amplia y profundamente la técnica y ayuden a lograr el entendimiento pleno del estudiante.

En todos estos años y especialmente desde que me dedico a la formación de profesores, muchas personas procedentes de diferentes profesiones o estudios que nada tenían que ver con el área de la salud, me han demostrado que este método es universal y que para ser un buen profesor solamente es necesario ser riguroso y disciplinado. Al fin y al cabo, cualidades necesarias para aprender cualquier oficio.

Una carrera en un año

En contraposición a cualquier estudio universitario, este método puede ser aprendido en un año que, aunque intenso, te permite rápidamente empezar a desenvolverte en una profesión dinámica y con verdadero futuro. Si bien es cierto que para mejorar día a día es necesario seguir siempre profundizando, al cabo de 12 meses puedes dedicarte a impartir sesiones de Pilates en tu propio centro o en otros centros en España o alrededor del mundo, como ocurre en el caso de los profesores que se certifican en la escuela original, Romana´s Pilates.

¿Cómo debe ser una verdadera formación de Pilates?

Para formarte correctamente en esta técnica y convertirte en un verdadero profesor, es necesario recibir una formación completa.

Tu puedes saber usar una llave inglesa, pero eso no te convierte en mecánico. De la misma forma, para ser un verdadero profesor de Pilates necesitas adquirir todos los conocimientos acerca del método, desde el nivel principiante hasta el avanzado, en todos los aparatos existentes así como en la colchoneta, para poder realmente saber desenvolverte con cualquier persona teniendo en cuenta sus características.

Este es un método que no puede enseñarse por fascículos. Por lo tanto, todas aquellas escuelas o personas que lo enseñen disgregando unas partes de otras, sea por niveles o por aparatos, no estarán haciendo más que desintegrar el método y hacer que pierda toda su esencia y sentido, convirtiéndolo finalmente en un curso de ejercicios sin más y alejándolo años luz de lo que la contrología es en realidad.

Lo mejor de esta profesión

Dedicarte a ser profesor de Pilates tiene, bajo mi punto de vista, muchas ventajas. De forma resumida resaltaría:

Estas serían algunas razones objetivas por las que recibir una formación en este método se podría convertir en uno de los mayores aciertos de tu vida. Pero recuerda, es fundamental que te asegures siempre de que te guíen verdaderos profesionales que conozcan el método real. Esto es el primer paso para garantizar tu futuro éxito.