MUJERES, HOMBRES Y PILATES: Diferencias entre unos y otros a la hora de practicar el método

Retos

Hay determinados entrenamientos físicos que se asocian habitualmente a un género cuando en realidad, no solo benefician a ambos, sino que pueden sacar mucho más partido a las cualidades físicas que cada persona necesita y trabajarlas al máximo, tanto si se trata de un hombre como de una mujer.  Así ocurre con el método Pilates. 

Existe en muchas personas la creencia de que esta disciplina trabaja de manera muy suave, basada solo en estiramientos y en relajación, algo que no proporciona tanto beneficio como el levantamiento de pesos. Por eso, muchos hombres no lo ven como un método de entrenamiento suficientemente duro. Buscan mejorar más el desarrollo muscular o ganar resistencia y suelen trabajar, sobre todo, la musculatura que mueve y que tira de peso a través de la fuerza, la musculatura externa, cuando necesitan, precisamente, un trabajo más de estabilidad y sujeción de musculatura interna, algo que, si se trabaja bien, requiere de un esfuerzo mayor y, como consecuencia, unos mejores resultados.

En definitiva, se acaba teniendo mucha más fuerza en piernas y brazos, pero no en la musculatura que estabiliza y sujeta las articulaciones y la columna. Claramente eso se ve reflejado en las posturas y en lesiones que van apareciendo por desequilibrios musculares. Por eso, es de suma importancia complementar ese entrenamiento de fuerza, que coge grandes cantidades de peso, con la práctica del Pilates, que trabaja la firmeza y el control a esas articulaciones que van a soportar y mover esos pesos, dando seguridad y protección a estructuras que estarían condicionadas a sufrir si no existe ese control.

Por eso, para muchos hombres, practicar el método Pilates hará equilibrar esta musculatura ganando también flexibilidad en músculos que trabajan siempre en acortamiento y nunca llegan a su máxima elongación. Sabemos que un músculo es más fuerte cuando más capacidad de contracción tenga, es decir, cuánto más elástico sea y más recorrido consiga para contraerse. Así que un músculo acortado no será más fuerte, sino más bien débil. Esa elongación muscular que trabajamos con Pilates contribuirá a que surjan menos lesiones en otros deportes que se practiquen.

Por otra parte, los procesos hormonales y la laxitud de ligamentos y la elasticidad muscular son factores que favorecen la ejecución de determinados ejercicios del método en mujeres. Pero precisamente esto hace que los hombres acepten el reto de conseguir mejorar estos aspectos en su cuerpo y en cuanto empiezan a practicarlo se dan cuenta de sus ventajas, de sus efectos positivos y de las cualidades que consiguen mejorar.

Bien es cierto, que las estructuras óseas y musculares de hombres y mujeres no son idénticas y eso implica que el trabajo del método Pilates se conciba, en determinados ejercicios, de manera diferente.  La respiración, la potencia muscular de las piernas y brazos, del centro de energía, de la caja torácica o la resistencia son cualidades que difieren y que hay que tener en cuenta a la hora de trabajar con el método.

 

La principal musculatura estabilizadora es la lumbopélvica. El músculo transverso del abdomen pertenece a la zona muscular que trabajamos en Pilates y que llamamos “centro de energía” o “Powerhouse” y nos da la capacidad para movernos con potencia y precisión.  Si no trabajamos bien esta musculatura, al hacer esfuerzos excesivos y entrenamientos de fuerza en los que el abdomen acaba tirando más de la musculatura externa que la interna, pueden surgir graves problemas como hernias inguinales o abdominales en el hombre y prolapsos de vejiga en la mujer. Lo mismo ocurre con la musculatura que envuelve la columna lumbar pudiendo aparecer hernias discales, protusiones, desplazamientos vertebrales o ciáticas.  

Es muy común que muchas mujeres tengan cierta hiperlordosis lumbar, con hipotonía en las caderas y poca fuerza en el “centro de energía” lo que se traduce en malas posturas y molestias en la espalda. Todos los ejercicios del método Pilates sacarán la fuerza de ese centro, alargando y flexibilizando la columna y tonificando esas caderas previniendo, así, que surjan dolores o lesiones.

 En Pilates, el trabajo del suelo pélvico en el caso de las mujeres al conseguir más propiocepción en la zona, es de suma importancia para la preparación al parto y el postparto, lo que le diferencia también del hombre.  Las mujeres que practican Pilates antes de quedarse embarazadas consiguen un trabajo muscular que les ayuda a pasar los 9 meses de embarazo con una mayor flexibilidad, fuerza y conciencia postural.

En cambio, en la cintura escapular es donde el hombre posee más fuerza y estabilidad que la mujer, sobre todo cuando tiene que sostener el peso de su cuerpo con los brazos. Muchos ejercicios de Pilates enfocarán el trabajo en estabilizar las estructuras que soportan el peso sacando la fuerza desde ese “centro de energía” y estabilizando la caja torácica.

Para muchos hombres que están acostumbrados a entrenamientos en gimnasios convencionales es todo un reto el trabajo de conciencia corporal que realizamos con el método pilates atendiendo con la máxima concentración a cada sensación corporal y precisión del movimiento, porque el pilates no es solo una disciplina física sino también mental, para que lo que se trabaje en clase se aplique primero de manera consciente y más adelante, pase a ser un trabajo automático. 

En cualquier caso, el método está diseñado para poner a prueba tanto a hombres como a mujeres adaptándose perfectamente a sus características y necesidades y poder así, potenciar cualidades físicas que se ven disminuidas y poder llegar a un equilibrio para mejorar la función global e integral del cuerpo, tanto si eres hombre o mujer.