Nuestra postura dice mucho de nosotros. Más allá de aportarnos información acerca de las zonas de nuestro cuerpo que son más propensas a sufrir diferentes problemas en el futuro, la postura nos puede dar información acerca de aspectos relacionados con la personalidad y la forma de relacionarnos con el medio.

Según el método GDS, las diferentes actitudes posturales se crean a partir del predominio de determinados grupos musculares que trabajan de forma conjunta, o dicho de otra manera, a partir del predominio de las diferentes cadenas musculares que marcará una tipología determinada. Aquí te hacemos un resumen de cada una de ellas.

Cadenas relacionales:

1. Cadena de cierre y protección:

En términos técnicos llamamos a esta cadena AL o anterolateral. Cuando esta predomina, observamos una actitud de repliegue en la cual los hombros están enrollados hacia dentro al igual que las rodillas, signo de reserva. Por ello este tipo de personas suelen ser introvertidas y habitualmente muy calladas si no se encuentran en confianza. Son ordenadas y perfeccionistas y analizan mucho las cosas.

Esta cadena Interviene en el mecanismo de defensa ante traumatismos físicos y en los fenómenos de sufrimiento visceral. Las personas en las cuales la encontramos muy activa tienen más tendencia a ser frioleras y a sufrir, por ejemplo, problemas circulatorios, cálculos biliares, incontinencias urinarias o estreñimiento, además de sufrir lesiones en hombro, rodillas o esguinces de tobillo.

 

2. Cadena de apertura:

También llamada PL o cadena posterolateral, esta es la cadena de apertura donde encontramos una actitud arqueada o desplegada. Este tipo de personas caminan con los brazos y las piernas separadas y llevan la pelvis hacia delante. Suelen tener los pies planos y son susceptibles de sufrir lumbalgias, hernias discales, artrosis en las caderas o problemas de menisco.

En cuanto a la personalidad suelen ser extrovertidas y tienen gran necesidad de comunicación, les encanta reunirse con la gente y les gusta llamar la atención. Incluso a veces pueden llegar a ser demasiado escandalosas. En el caso de exceso de esta cadena, podemos encontrarnos con personas a las cuales les cuesta controlar la ira.

 

 

Cadenas de la personalidad

1. Cadena de la afectividad

Esta es la cadena AM o cadena anteromediana, donde nos encontramos a personas con hombros enrollados hacia delante, con una cifosis muy marcada, el esternón hundido y valgo de rodillas (rodillas en X). Todo ello les lleva a ser más susceptibles de sufrir artrosis de rodillas, hernias discales, hernias de hiato, juanetes o hemorroides, entre otros problemas.

En el terreno de la personalidad, suelen ser personas centradas en sí mismas y con necesidad de afecto, pero pueden llegar a ser un poco hipocondriacas, egoístas o posesivas y tener más tendencia a sufrir de depresión en caso de un predominio muy marcado de esta cadena.

 

2. Cadena de la cerebralidad

Esta cadena, PM o posteromediana, es la responsable de que nos mantengamos en pie. Cuando predomina nos encontramos con personas con gran necesidad de acción y de ser útiles, con mucha energía y un aspecto dinámico. Son personas muy cerebrales y reflexivas, con gran capacidad para el trabajo y que necesitan constantemente descubrir cosas nuevas, pero cuando se encuentra en exceso puede generar una actitud de dominación para mantener el control.

La imagen de predominio de esta cadena nos da como resultado la figura de un general, con el cuerpo y el pecho proyectados hacia delante y la barbilla elevada. Suelen tener hiperextensión de rodillas, los pies cavos (con mucho arco) y los dedos en garra. Todo ello predispone más a estas personas a sufrir artrosis de columna, problemas lumbares, cefaleas, vértigos o condromalacia rotuliana, entre otros.

 

3. Cadena de la reactividad

Esta cadena, llamada PA o posteroanterior, se activa durante la inspiración. Cuando existe un predominio sobre las demás, nos da como resultado una tipología donde encontramos una columna sin curvaturas, muy erguida y en permanente tensión, sobre todo en la zona cervical donde suelen padecer dolor. Este tipo de personas suelen ser muy coordinadas y se mueven con elegancia.

En el terreno de la personalidad, son bastante espirituales y están siempre en búsqueda de un ideal. Buscan la perfección y suelen estar dotadas de una gran receptividad. A veces pueden dar prueba de un gran rigor y esto se puede transformar en intransigencia en caso de exceso.

 

4. Cadena de la emotividad

Esta cadena trabaja en coordinación con la anterior activándose durante la espiración. Es la cadena AP o anteroposterior. Las personas en las cuales predomina esta cadena tienen un aspecto desgarbado y están suspendidas en sus músculos, lo que provoca un efecto contrario al anteriormente nombrado y hace que les cueste mantenerse erguidos. Suelen tener hiperlaxitud en sus ligamentos, por lo que suelen tener problemas relacionados con esto, además de problemas vertebrales o de la circulación de retorno.

A nivel de la personalidad son personas de una gran emotividad. Suelen ser muy alegres y se adaptan fácilmente a cualquier situación, lo que en ocasiones puede hacerles demasiado maleables o influenciables. En el caso de exceso, estas personas pueden volverse irresponsables.

 

5. Cadena de la impulsividad

Esta tipología surge de una mezcla entre las dos últimas cadenas nombradas. Es la cadena PA-AP, donde encontramos una rectificación muy importante en el cuello y el resto de la columna, a excepción de la zona lumbar, donde encontramos un aumento de la curvatura. Entre los problemas que pueden sufrir podríamos encontrar condromalacia de rodillas, bloqueos frecuentes a nivel cervical, listesis de la última vertebra lumbar o diástasis abdominales.

Estas personas proyectan la postura típica de gimnastas o bailarines y suelen ser muy impulsivas y competitivas. Quieren ser diferentes y les gusta reivindicar sus ideas, pudiendo llegar a tener un activismo importante para ponerlas en marcha. En el exceso pueden ser muy nerviosos.

Estas son las diferentes tipologías que podemos encontrar, aunque es muy común que nuestra postura sea el resultado de la mezcla de sobre todo dos de ellas.

Ten en cuenta que, además de la personalidad, existen otros factores como las actividades que realizamos en el día a día o la práctica de diferentes disciplinas físicas que nos llevan a tomar actitudes posturales concretas.

Lo importante es entender que lo ideal sería encontrar el equilibrio entre las diferentes cadenas y que el exceso en cada una de ellas debe corregirse para evitar problemas en el futuro.

Campignion, P. (2002). Cadenas musculares y articulares. Método GDS. Alicante. Ed. Lencina- Verdú.