¿Tienes incontinencia urinaria?: Te ayudamos.

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina y puede darse tanto en mujeres como en hombres, generando en consecuencia en las personas que lo sufren un problema social, higiénico y psicológico.

Los tipos más comunes de incontinencia urinaria son:

  • Incontinencia urinaria de esfuerzo: las pérdidas se asocian a esfuerzos que provocan un aumento de presión intraabdominal.
  • Incontinencia urinaria de urgencia: perdida involuntaria de orina asociada a un fuerte deseo de orinar “urgencia miccional”.
  • Incontinencia urinaria mixta: combinación de los dos tipos anteriores.

Estos son los más comunes, aunque existen otros menos frecuentes como la incontinencia urinaria por rebosamiento, incontinencia urinaria durante las relaciones sexuales.

Valoración

Una buena valoración nos va a proporcionar los datos necesarios para elegir el tratamiento y las herramientas más adecuadas para ponerle solución. Buscaremos la causa responsable de las pérdidas de orina y diseñaremos un plan de tratamiento.

Tratamiento

Dependerá de cada persona, elaborándolo en función de los datos que hayamos recogido en la valoración:

Primer paso: Liberar tensiones del tejido.

Empezaremos por normalizar el tejido. No conviene que haya contracturas en la musculatura del suelo pélvico, ya que una musculatura acortada es una musculatura débil. Con mayor motivo en los casos en los que exista alguna cicatriz, donde tenemos que empezar por devolver la movilidad, la flexibilidad y la calidad al tejido del suelo pélvico, además de trabajar igualmente en cualquier caso las tensiones en diafragma o pared abdominal que van a interferir directamente en la presión intraabdominal.

¿Cómo?: Vamos a combinar la aplicación de la terapia manual junto con la Radiofrecuencia (INDIBA) que va a acelerar el tiempo de recuperación

Segundo paso: Reeducar la micción.

De forma sencilla vamos a aprender como funciona la fisiología de la micción y cómo podemos trabajar para tener hábitos miccionales saludables.

La musculatura del suelo pélvico se puede controlar de forma voluntaria, por ello vamos a trabajar con el Biofeedback, tecnología mediante la cual obtenemos datos gráficos acerca de la contracción y de la relajación de la musculatura y nos permite entrenarla para que actúe de forma correcta.

Durante la fase de llenado de la vejiga en la que nos interesa mantener la continencia podemos contraer el suelo pélvico ante un esfuerzo para que no se produzca una pérdida o para disminuir la urgencia miccional. Y durante la fase de vaciado nos interesa saber relajar la musculatura y los esfínteres para que la vejiga pueda vaciarse correctamente.

 

Tercer paso: Trabajo sobre la fuerza muscular

En este último paso, vamos a terminar de corregir las debilidades, aumentando la fuerza, el tiempo en el que se aguanta la contracción y la potencia.

Será necesario, en la mayoría de los casos, fortalecer la faja abdominal profunda para que cuando se produzca una presión intraabdominal, esta musculatura trabaje en conjunto con el suelo pélvico. De esta manera se disminuye la movilidad en la uretra y conseguimos que no haya escape de orina.

La mejor forma de fortalecer esta faja abdominal sin poner presión es mediante la práctica del Método Pilates. En el caso de que existan urgencias miccionales, trabajaremos además con Neuromodulación del nervio tibial posterior para disminuir el deseo de orinar cuando la vejiga aún no está llena.

Con este tratamiento conseguiremos poner fin a los escapes de orina, pero hay que recordar que la musculatura, al igual que se fortalece, se puede volver a debilitar. Por ello es de vital importancia proseguir con el trabajo de fortalecimiento una vez finalizada la terapia. Para ello continuar con sesiones de método Pilates es siempre la mejor opción, además de realizar pasado el tiempo alguna sesión de “recordatorio” de fisioterapia de suelo pélvico, en caso de que sea necesario.