Nuestro cuerpo día a día tiene que hacer reajustes constantes para mantenerse equilibrado. Estos reajustes son obviamente muy pequeños por lo general, porque no solemos hacer movimientos muy amplios ni bruscos. Ahora bien, ¿Qué pasaría si recibimos un impacto?.

Esta semana queremos hablarte del efecto domino que se produce al vernos expuestos a desequilibrios y como se producen compensaciones que puedan llegar a provocarnos diferentes lesiones.

Influencia de los impactos sobre nuestro cuerpo

Tras un impacto la musculatura actuará en contra de la fuerza que provoca el desequilibrio. Y si esta es muy grande, podrá provocar una fijación, o dicho de otra manera, una anulación de movimiento en la articulación. El cuerpo reaccionará intentando adaptarse de nuevo mediante compensaciones que producirán una desalineación, que a su vez influirá sobre otras articulaciones en mayor o menor medida, haciendo que se pierda la eficacia sobre el movimiento.

Causas negativas de un movimiento ineficiente

Pensemos en el siguiente ejemplo. Imagina dos piezas de metal que encajan y están perfectamente alineadas, donde lógicamente se produce un movimiento perfecto al deslizarse la una sobre la otra. Si una de ellas pierde su posición con respecto a la otra, se perderá la eficacia del movimiento, costará más, habrá un roce anormal entre las piezas que se irán desgastando y finalmente podrán deformarse o romperse.

Este mismo ejemplo podemos trasladarlo al cuerpo humano. Cuando una articulación no se mueve bien, se producirá un roce constante entre las superficies óseas y dependiendo de la articulación en cuestión, encontraremos daños en estructuras que generalmente la protegen, como pueden ser los cartílagos, los meniscos o los discos en el caso de las vértebras.
Y como esto es una reacción en cascada, porque estamos siempre en una búsqueda constante del equilibrio, este fenómeno se irá sucediendo.

FIJACIÓN → COMPENSACIÓN → DESALINEACIÓN → MOVIMIENTO INEFICAZ Y AUMENTO DE PRESIÓN → LESIÓN

¿En qué circunstancias se puede crear una fijación?

Una fijación viene generada por una contracción muscular mantenida en el tiempo. Si por ejemplo juegas a futbol americano, el músculo que produce la fijación se contrae rápidamente como acto de protección ante un movimiento rápido y brusco. Esa contracción se mantiene provoca la fijación. Ahora bien, eso mismo puede ocurrir sentado en tu oficina.

Si trabajas todo el día con un ordenador, tu cuerpo comenzará a adaptarse a este escenario. Tus hombros comenzarán a proyectarse más hacia delante y también tu cabeza y cuanto mayor sea esa compensación que tu cuerpo hace, más se irá acortando la musculatura que la mantiene, hasta que finalmente llegarás a sufrir las mismas consecuencias que hemos hablado antes.

Importancia de actuar sobre la causa y no sobre la consecuencia

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es necesario entender que para poder actuar sobre la consecuencia (dolor), deberemos actuar sobre la causa (fijación). Y esta también es la explicación de por qué es tan importante, a la hora de recuperar una lesión, hacer un trabajo global. Un trabajo enfocado a devolver la movilidad correcta, trabaja lo primero la fijación, para ir influyendo de forma indirecta sobre el resto de articulaciones que están realizando un movimiento ineficiente debido a las compensaciones creadas. Esto proporcionará el camino hacia una alineación correcta y, por lo tanto, el movimiento que se genere en las diferentes estructuras volverá a ser normal, liberando la presión de las articulaciones y con ello actuando directamente sobre el dolor.