Los dolores de la parte baja de la espalda se han convertido en uno de los problemas médicos más comunes. Actualmente, La Ciática es una de las principales causas de incapacidad laboral en España con alrededor de 1.000 pacientes atendidos al año por su causa y la primera en medicina física y rehabilitación según los datos del INSS (Instituto Nacional de Salud Social).

La ciática, también conocida como Ciatalgia, lumbociática o radiculopatía lumbosacra, es un síndrome caracterizado por un dolor que se irradia desde el glúteo, por la parte posterior del muslo hacia abajo a lo largo del recorrido del nervio ciático pudiendo llegar hasta la rodilla o incluso el pie.

Es importante tener en cuenta que la ciática no es una enfermedad como tal, sino un síntoma muy común de otras y muy variadas afecciones médicas. Se estima que entre el 40-50% de la población experimentará este dolor en, al menos, una ocasión a lo largo de su vida.

¿Cómo se manifiesta?
Los síntomas que nos podemos encontrar al padecer una ciática son múltiples, entre ellos:

  • Dolor agudo y punzante que puede aparecer de forma brusca o bien paulatinamente acompañado o no de dolor lumbar.
  • Dolor que empeora con el movimiento, por ejemplo la elevación de la pierna extendida por encima de 60° o menos, pero que mejora con el reposo relativo.
  • Dolor irradiado que se extiende desde la región lumbar, pasando por la región glútea, cara posterior del muslo con posible extensión hacia la pierna y el pie.
  • Alteraciones de la sensibilidad o Disestesias Posturales como: sensación de quemazón, entumecimiento, acorchamiento u hormigueos en la zona posterior e interna del muslo y pierna, borde externo y dorso del pie.
  • Debilidad muscular en la pierna afectada. Generalmente, los síntomas se sienten en un solo lado del cuerpo.
  • En casos muy Graves de ciáticas puede aparecer disminución de los reflejos y atrofia del tejido muscular de las piernas.
  • ¿Por qué suele aparecer la ciática?
    Habitualmente, las causas más comunes de aparición de un dolor de ciática se deben a:

  • Protusiones o Hernias discales: principalmente a nivel de L4- L5-S1. Se produce cuando el centro líquido del disco (llamado núcleo pulposo) sobresale hacia el exterior, al canal Medular y causa inflamación de los tejidos circundantes que pueden a su vez ocasionar una mayor compresión de la raíz nerviosa, causando la ciática.
  • Artrosis o Degeneración de un disco vertebral: con la edad se produce el desgaste del disco, disminuyendo el espacio intervertebral, pudiendo provocar compresiones a nivel nervioso.
  • Estrechamiento o estenosis Espinal: se reduce y comprime el espacio a través de los que pasa la médula espinal debido a: espolones óseos, espondilolistesis (desviación de una vértebra hacia delante sobre otra), inflamación, o hernias de disco que disminuyen el espacio disponible para la médula espinal, lo que pellizca e irrita los nervios de la médula espinal en que van los nervios ciáticos.
  • Síndrome del piramidal o Pseudociática: un acortamiento y espasmo del músculo piramidal situado en la parte posterior a nivel del glúteo provoca que el nervio ciático se engrose e irrite a su paso por la cadera generando una sintomatología similar a una compresión nerviosa.
  • Aparición de Puntos Gatillos y contracturas musculares en el cuadrado lumbar, el glúteo medio, el glúteo menor, y los rotadores de la cadera generan dolor referido y sintomatología similar a la ciática.
  • Otras causas menos frecuentes que las anteriores pero también relacionadas con esta afección son:

  • Tumores o infecciones, Lesiones de columna vertebral como fracturas, quistes, Microtraumatismos de repetición por la práctica deportiva o el trabajo (caídas o manejo de peso excesivo).
  • Ciáticas de origen Visceral: existen lesiones viscerales, torácicas, abdominales o pélvicas como cólicos nefríticos, trastornos ginecológicos y enfermedades del intestino y el colon como la enfermedad de Crohn que pueden originar dolores referidos a nivel del raquis lumbar o incluso una irradiación al miembro inferior tipo Ciática.
  • Afecciones de espalda que predisponen: hiperlordosis, escoliosis, o con canales medulares estrechos.
  • El Embarazo, como resultado de que el útero presione el nervio ciático, y/o por la tensión muscular o como consecuencia de la compresión vertebral de llevar el peso adicional del feto, y los cambios posturales inherentes al embarazo.
  • Malos Hábitos: sentarse sobre la cartera colocada en el bolsillo posterior del pantalón, permanecer de pie durante períodos prolongados de tiempo todos los días o adoptar posturas inadecuadas al sentarse, el uso de cinturones de herramientas que cuelguen alrededor de las caderas y causen un desalineamiento significativo de las vértebras, el sobrepeso, sedentarismo, el estrés, el levantamiento inadecuado de objetos, así como el uso de tacones muy altos.
  • ¿Cómo se diagnostica?

    El interrogatorio y la Evaluación clínica de los síntomas, la fuerza, los reflejos y la sensibilidad, suelen bastar para diagnosticar una ciática.
    Sólo si se sospecha un déficit neurológico o si los síntomas persisten durante > 6 semanas con tratamiento controlado, deben hacerse estudios de imagen a través de Resonancia Magnética Nuclear (RMN) y TAC y de electrodiagnóstico mediante electromiograma (EMG) para valorar la posible afectación de la conducción nerviosa.

    ¿Qué hacer ante una Ciática?

    El 70% de los casos de ciática evolucionan favorablemente y con una resolución completa de los síntomas a las 4-6 semanas de inicio de los mismos. Por tanto el tratamiento de elección será conservador en la mayoría de los casos, donde se pautarán Medidas de autocuidado como:

  • Modificación de nuestra actividad habitual y Reposo relativo evitando posiciones que aumenten la presión intradiscal como: estar de pie por un periodo prolongado, sentarse en superficies demasiado blandas y bajas o agacharse, etc.
  • En caso de mucho dolor tomar analgésicos y/o antiinflamatorios no esteroideos (Paracetamol, ibuprofeno, naproxeno etc.) siempre prescritos por el médico durante un corto periodo de tiempo, como máximo una semana.
  • Además para ir retomando poco a poco la actividad normal, será esencial acudir a Tratamientos de fisioterapia, Osteopatía y/o Terapia Manual, ya que van a jugar un papel muy importante en la recuperación de aquellas personas que continúan con dolor leve o moderado mejorando la sintomatología.
  • Sólo en casos graves, con dolor que no responde tras 4 – 8 semanas de tratamiento controlado, con deterioro neurológico o reiteración de cuadros ciáticos que interfieran la actividad cotidiana (más de 3 en un año) se planteará un tratamiento Quirúrgico.

    Para Finalizar algunos Consejos y Recomendaciones que pueden ayudarte aliviar y prevenir el dolor espalda son:

  • Evitar el sedentarismo, practicando regularmente Deportes y actividades físicas controladas que fortalezcan y estiren los músculos como El Pilates, el Yoga y la natación, ya que éstos mejoran la higiene postural de la columna, flexibilizándola y aumentando la fuerza de la musculatura lumbar y abdominal para mantener un buen tono físico general.
  • Realizar al menos una vez al día un programa de ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento de bajo impacto, además de estiramientos para los músculos de las piernas, abdomen y de la columna sobre todo después de la actividad laboral que en muchas ocasiones es repetitiva y fatigosa para nuestras estructuras corporales.
  • Somos lo que comemos, por tanto es importante Cuidar el peso y la alimentación, intentando que ésta sea equilibrada y rica en frutas, verdura y legumbres. Hidratarnos correctamente e ingerir buenas dosis de vitaminas y minerales, reduciendo los alimentos procesados y con alto contenido en sal.
  • Mantener una Buena Postura Corporal:
    1. – Evitar realizar grandes esfuerzos a la hora de coger y levantar pesos y objetos. No agacharse doblando la espalda, sino doblando las rodillas con la espalda erguida. Intentar levantarlos desde una altura cercana a la cadera.
      – Dormir en colchones flexibles pero firmes, de forma que la columna vertebral siempre esté en una posición recta. Recostarse del lado contrario al dolor, colocando una almohada entre las rodillas para evitar que haya más elasticidad del nervio ciático.
      – Sentarnos en posición vertical con la zona lumbar siempre apoyada en el respaldo o en un cojín enrollado en la parte baja de la espalda. Las rodillas y las caderas deben estar al mismo nivel y los pies deben estar planos sobre el suelo, con la ayuda de un taburete si es necesario.
      – Usar calzado adecuado: evitando el uso de tacones de más de 6 cm o calzado excesivamente bajo y plano.